Una exposición individual de Armando Cristeto Patiño
En la década de 1970 continuaba existiendo en México la añeja y larga cadena de oprobios y vejaciones hacia las personas que no se ajustaban a la heteronormatividad. Algunos intelectuales, luchadores sociales, estudiantes y maestros universitarios se reunían para revisar la literatura y las noticias acerca de la homosexualidad y los abusos cometidos hacia este sector de la población.
En esa coyuntura surge el Frente Homosexual de Acción Revolucionaria (FHAR), siendo uno de sus objetivos prioritarios, la realización de una marcha de reivindicación y exigencia de los derechos humanos y civiles: las demandas eran la visibilidad de la población ahora llamada LGBTTTQ+, el alto a las detenciones injustificadas, las extorsiones, los delitos fabricados, la victimización por motivo del VIH-SIDA y los asesinatos por homofobia. En junio de 1979 se lleva a cabo la Primera Marcha del Orgullo Homosexual en la Ciudad de México, una manifestación pionera y la única en el país por muchos años.
Soy chilango, soy gay y soy fotógrafo, siento una profunda necesidad y compromiso de documentar estas acciones públicas que han sido la punta de lanza para la implementación de leyes que han corregido los abusos y denostaciones de las que hemos sido blanco.
Esta exposición recoge fotografías que van desde la segunda Marcha en 1980 hasta la Marcha de 1989, así como algunas de la Marcha de 1993. En aquella primera época marchábamos un promedio de mil personas, a veces un poco más a veces un poco menos. Esta exposición es mi reconocimiento a lxs activistas, organizadores y asistentes que se fajaron muy bien sus pantaloncitos, vestidos y minifaldas, para desafiar a toda la sociedad mexicana con su decisión, gritos y carácter, hasta detonar los logros que vivimos hoy.
“En mi cama mando yo” era una de las consignas que se gritaban con coraje a lo largo de la Marcha. Una frase que evidencia la libertad de decidir lo que queremos a pesar de las costumbres y políticas religiosas, culturales y sociales. A propósito, cabe recordar que quedan muchas acciones, muchísimas, pendientes todavía.
No hay libertad política si no hay libertad sexual.
