MIGUEL ÁNGEL ESTÉVEZ
En plena posesión, empoderamiento y madurez de su lenguaje visual, Miguel Ángel Estévez nos presenta su más reciente propuesta expositiva: Pliegues y tramas. A través de una diversidad de formatos y técnicas, el artista nos invita a conjugar el verbo ver desde una perspectiva distinta. Aquí, el pliegue deja de ser un simple accidente del soporte para convertirse en el pretexto y el lugar espacial donde se originan relieves, dobleces, sombras, tramas y cortes. En esta experiencia, las relaciones entre el exterior y el interior adquieren una vibrante dimensión cinética.
El cimiento conceptual de esta muestra dialoga directamente con el pensamiento de Gilles Deleuze en su célebre tratado sobre el Barroco:
«El Barroco no remite a una esencia, sino más bien a una función operatoria, a un rasgo. No cesa de hacer pliegues. No inventa la cosa: ya había todos los pliegues procedentes de Oriente, los pliegues griegos, romanos, románicos, góticos, clásicos … Pero él curva y recurva los pliegues, los lleva hasta el infinito … ».1
Heredero de esta función operatoria, el despliegue geométrico de Estévez nos aporta una riqueza de posibilidades visuales y constructivas donde el color emerge como un protagonista esencial. La pigmentación se extiende sobre las superficies como una piel que nos informa y nos forma; una aplicación certera y de profunda carga simbólica que dota a cada creación de un magnetismo único.
Esta tesis se materializa con claridad al recorrer las piezas de la exposición, entre otras:
En lnner Structure 111 (2020), nos confrontamos con formas orgánicas yuxtapuestas que desafían la rigidez de los pliegues geométricos, creando una tensión entre lo natural y lo racional.
En el díptico Flujo interno I (Mosaico azul) (2025), el artista nos sumerge en una fractalización que alude a la repetición rítmica de formas vegetales, donde la materia parece multiplicarse ante nuestros ojos.
Por su parte, en el políptico Variaciones del Pliegue (2026) y en la serie titulada Prismático, asistimos a un movimiento implícito. Gracias a un sutil efecto de acordeón, las piezas parecen estar a punto de cambiar de forma, otorgando a la experiencia visual un dinamismo inédito y lúdico.
Pliegues y tramas se revela no como una serie de superficies estáticas, sino como una cosmogonía en constante expansión. Miguel Ángel Estévez logra que el origen del doblez devenga en un pliegue expandido, donde la geometría arquitectónica de la materia se funde con los repliegues de la conciencia. Al subvertir la llanura del plano, el artista no solo activa el espacio y dinamiza el color, sino que nos devuelve una mirada activa y lúdica sobre el entorno: un recordatorio de que el universo, al igual que el arte, es una trama infinita que espera ser desdoblada.
Saúl Kaminer
Ciudad de México, junio 2026
1 DELEUZE, Gilles, El Pliegue: Leibniz y el barroco (Barcelona: Paidós, 1989) tr. José Vázquez Pérez y Umbelina Larraceleta.
